Actividades de Historia con la Profa. Aideth
martes, 2 de agosto de 2011
miércoles, 27 de julio de 2011
Rufina Alfaro
El inicio de la independencia panameña se sitúa en el 10 de noviembre de 1821 cuando en la villa de Los Santos se levantó la población contra el dominio español. Cuenta la tradición que al frente de esta revuelta por la libertad estuvo Rufina Alfaro, una joven del pueblo, que se convirtió en el símbolo de la independencia nacional. Aunque se discute su existencia, forma parte ya de la memoria popular e incluso oficial del país y se ha erigido en la villa de Los Santos un monumento en su recuerdo. De hecho, en la conmemoraciones del día de la Independencia en el 2002, la presidenta del país, Mireya Moscoso, depositó una ofrenda floral ante el busto de la heroína, durante unos actos en los que participaba la banda de música Rufina Alfaro. En su memoria existe también en la provincia de Panamá, distrito de San Miguelito, el Corregimiento Rufina Alfaro. Algunos diccionarios biográficos panameños se aventuran incluso a detallar qué hizo y cómo era esta joven: Hay quienes defienden que existió y quienes hablan de que fue producto de la imaginación popular. Incorporamos dos artículos periodísticos en uno y otro sentido. El debate ha llegado incluso al parlamento de este país, pero lo cierto es que forma parte ya de la historia de Panamá. No hay pruebas que Rufina Alfaro existió Por Gilberto J. Medina. Abogado e investigador. Publicado en El Panamá América Es preciso aclarar históricamente y legalmente, que el territorio con el cual se formó el Estado de Panamá, por acto adicional de la Constitución Granadina en 1855, transformado en la Constitución del Estado Soberano de Panamá, Constitución de 1875, se dividía el territorio en el Distrito Capital, Panamá y los Departamentos de Coclé, Colón, Chiriquí, Panamá, Los Santos, Veraguas. Posteriormente, en 1886, se transformó en Departamento de Panamá, con sus islas y territorio continental e insular que adjudicó a Colombia el laudo pronunciado el 11 de septiembre de 1900 por el Presidente de Francia. De acuerdo con Mariano Arosemena, el 20 de noviembre de 1821, apareció un movimiento proclamando su independencia y el Gobernador convocó una junta de autoridades, empleados de alto carácter en el orden público en la Villa de Los Santos. Posteriormente se formó dos o más sociedades patrióticas. En "El Mercurio", publicación de dos días a la semana, aparece un acta preliminar de la Transformación del Istmo de 20 de noviembre de 1821. No aparece ni con Mariano Arosemena, ni en la publicación de "El Mercurio", el nombre de Rufina Alfaro. Asimismo, Ernesto J. Nicolau, en el "El Grito de la Villa", uno de los más importantes libros sobre Los Santos, el nombre de Rufina Alfaro no está estampado, ni como ayudante de ningún género, ni como patriota, ni es mencionada en absoluto en el movimiento de independencia o separación de España. En ningún otro pueblo que confirma su independencia o separación, no menciona a Rufina Alfaro. En el Informe de La Academia Panameña de la Historia sobre el Grito de la Libertad de los vecinos de Los Santos y Las Tablas, y demás pronunciaciones de la separación de Panamá de España, no mencionan, tampoco, a Rufina Alfaro. La fecha del documento: 2 de noviembre de 1960. En un documento del Instituto Nacional de Cultura y Deportes y Dirección de Patrimonio Histórico, sobre el 28 de noviembre de 1821, impreso en 1973, no se menciona a Rufina Alfaro. En el nuevo orden provincial, efectuado en la Ley 17 de 18 de enero de 1915 en Panamá, sobre Los Santos y Decreto 39 de marzo 2, 1915, y en la Ceremonia de la Inauguración de la Provincia de Los Santos, 13 de marzo, 1915, ni en discurso al respecto por el primer Gobernador del área, Don Moisés Espino, Marzo 13, 1915, no se menciona a Rufina Alfaro. La investigación ganadora del concurso patrocinado por la ESSO, 1979, escrito de Celestino Andrés Araúz, sobre la Independencia de Panamá en 1821: Antecedentes, balances y proyecciones, no menciona a Rufina Alfaro, teniendo el libro muchos documentos históricos. Existen personas que han escrito artículos mencionando a Rufina Alfaro, pero ni aportan pruebas reales históricas-legales sobre su nacimiento, ni dicen dónde están los documentos de la real existencia de la misma. Mencionan algunos sobre sus hermanos, padres y cómo era ella físicamente, sin decir sobre documentos reales y auténticos de ella. Ernesto J. Castillero R., en escritos de La Lotería No. 80, Enero de 1948, págs. 28-30, menciona entre otras, "...La leyenda ha conservado la tradición oral su humilde personalidad de pobre campesina..." Menciona de leyenda, no de veracidad con prueba auténticas. Y de esa forma, he podido encontrar escritos que mencionan a Rufina Alfaro en periódicos, pero jamás un documento auténtico de ella misma, ni papel que señale sobre su nacimiento, en mis investigaciones legales, e históricas, ni en Panamá, ni en Colombia, ni en España, ni en los Estados Unidos de Norte América. En ninguna de las más importantes bibliotecas o archivos del mundo, que he ido, estado o investigado sobre Panamá, no he visto un documento que pruebe su existencia en esa época de 28 de noviembre de 1821. Asimismo, en ningún escrito e impresión de las cinco o seis copias del Acta de Independencia o Separación de Panamá de España en 1821, y donde se menciona a los próceres o personas que participaron en el evento de 1821, se refieren a Rufina Alfaro. Ese tema y muchos otros, han distorsionado nuestro pasado, habiendo escritos en periódicos, en la Revista Lotería y del Ministerio de Educación, donde distorsionan la historia de Panamá. En la Biblioteca Nacional en el antiguo Golf, San Francisco, ni en la Biblioteca Bolívar de la Universidad de Panamá, u otras, existe documento que pruebe que Rufina Alfaro existió, siendo una leyenda que personas admiran y aprenden sin ser cierto. No hay acta de nacimiento, ni constancia escrita que nació tal día, mes, año, quiénes fueron sus padres ni la hora de su nacimiento. Es sabido que antiguamente las iglesias tenían constancia de nacimientos. No existe. En gobernaciones u otras oficinas también escribían el nacimiento o existencia de las personas para llevar constancia de propiedad, herencia u otros actos que involucraran personas. No existe sobre Rufina Alfaro, sólo un rumor o leyenda falso. Hago un llamado a los reales historiadores e investigadores, para que cuando publiquen un escrito, se ubiquen en pruebas orginales o copias autenticadas de oficinas con las originales, o en Panamá continuará la tradición de aprobar errores históricos falsos. Rufina Alfaro existió y fue una valerosa mujer Por Carlos Anel Cordero. Publicado en El Panamá América El legislador Felipe Cano rechazó ayer los planteamientos hechos por el historiador Gilberto Medina, con respecto a la existencia de la "heroína" santeña Rufina Alfaro e insistió en que ésta fue una valerosa mujer santeña que tuvo una participación definitiva en la gesta independentista. Cano dijo que la historia ha sido "injusta" con Rufina Alfaro y a pesar de que no se le ha dado el espacio que le corresponde, hay pruebas que ella existió y además sigue viva en la mente de los panameños que la recuerdan. El legislador cuestionó a Medina por señalar que Rufina Alfaro fue una leyenda o parte de una historia, argumento con el cual él no puede estar de acuerdo para nada, ya que es totalmente falso. Según el legislador, Rufina Alfaro fue una hermosa campesina que nació en la comunidad de Las Peñas en La Villa de Los Santos, el 4 de octubre de 1804 y que participó en el movimiento de Independencia de Panamá de España apenas a la edad de 17 años, era una mujer blanca, rojiza y simpática, una campesina humilde. Cano dijo que a la heroína santeña no se le ha dado el lugar que se merece en la historia primero por ser mujer, además por ser una campesina humilde y por no formar parte de los grupos poderosamente económicos de la época de la colonia española. Indicó que él puede presentar documentos de esta época, los cuales registran los actores de la historia en La Villa de Los Santos, Macaracas, Las Tablas, Parita, Natá de Los Caballeros, San Francisco de Veraguas y muchos otros poblados del área en los cuales, sólo aparecen ciudadanos varones. Rufina Alfaro, explicó Cano, mantenía una relación sentimental con un capitán español y por esa razón tenía acceso al cuartel, lo cual le permitió informar a los santeños de las condiciones de las armas y el estado anímico de los soldados, lo cual fue fundamental para que el pueblo se tomara esta instalación militar y concretizara su deseo de ser libre. La heroína santeña, no conocía el significado de palabras como libertad, democracia y otros términos complicados porque era una mujer humilde con poca cultura, pero tenía un gran sentimiento de solidaridad y deseos de ser libre lo cual la motivó a participar en el movimiento de independencia, acotó el legislador. |
Historia de las Feria de las Flores
Según estudios arqueológicos, el área cercana al Volcán Barú fue lugar de las primeras sociedades agrícolas y cacicazgos, fechadas entre los años 300 a. C. y 600 d. C. En Caldera se localizan diversos petroglifos que atestiguan la presencia de dichas aldeas en la región. Durante la colonización española en América, el distrito de Boquete, junto con el resto de las Tierras Altas queda casi aislada debido al carácter topográfico de la zona, y es aprovechado como refugio por los indígenas ngöbe del centro del país y los misquito de la zona del Caribe centroamericano.
No es hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando se comienza a colonizar la región de Boquete, con población procedente de los distritos de Gualaca, Bugaba y David y una pequeña comunidad de inmigrantes europeos (sobre todo, franceses y alemanes), y estadounidenses que iniciaron el cultivo de café, legumbres y la cría de ganado.[2] [3] Esta inmigración influyó en la estética arquitectónica de los hogares del distrito.
Ya en 1907, la zona se componía de varios caseríos: Lino, Bajo Boquete, Quiel, Bajo de Monos, Los Naranjos, Jaramillo y Palos Bobos (hoy Palmira); y conformaban parte del distrito de David. No obstante, la lejanía y la poca comunicación entre la ciudad de David y las localidades de Boquete, trajo como consecuencia que los habitantes de esta zona solicitaron la formación de un distrito propio.
Con la promulgación de la Ley 20 del 17 de enero de 1911, se establece formalmente a Boquete como distrito de la provincia de Chiriquí. Como condición necesaria para formar el distrito, se añadió el corregimiento de Caldera y el caserío de El Francés.
Inicialmente, la capital del distrito se localizaba en el pueblo de Lino, donde habitaban la mayor cantidad de personas, y poseía algunas facilidades. No obstante, los habitantes del distrito hicieron una petición de traslado de la capital al pueblo de Bajo Boquete, debido a su naturaleza topográfica y ubicación céntrica en el distrito. A pesar que el cambio fue hecho extraoficialmente, no se hizo efectivo hasta la promulgación de la Ley 103 de 1941.
En 1950 se comienza a celebrar el Festival del Café, se realizaba de manera intermitente por la comunidad con el objetivo de resaltar el principal producto agrícola del distrito.
El 9 de abril de 1970, ocurre una grave inundación que causó grandes daños materiales (uno de cada tres habitantes del distrito quedó afectado) y la muerte de ocho personas. Con este suceso, se decide suspender la feria hasta el año siguiente, se inició un proceso de rápida recuperación en la zona; y en 1973 el Festival del Café se convirtió en la Feria de Las Flores y del Café.
Hasta 1998, el distrito tuvo tres corregimientos: Bajo Boquete, Caldera y Palmira. En ese año se crearon los corregimientos de Alto Boquete, Jaramillo y Los Naranjos.
No es hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando se comienza a colonizar la región de Boquete, con población procedente de los distritos de Gualaca, Bugaba y David y una pequeña comunidad de inmigrantes europeos (sobre todo, franceses y alemanes), y estadounidenses que iniciaron el cultivo de café, legumbres y la cría de ganado.[2] [3] Esta inmigración influyó en la estética arquitectónica de los hogares del distrito.
Ya en 1907, la zona se componía de varios caseríos: Lino, Bajo Boquete, Quiel, Bajo de Monos, Los Naranjos, Jaramillo y Palos Bobos (hoy Palmira); y conformaban parte del distrito de David. No obstante, la lejanía y la poca comunicación entre la ciudad de David y las localidades de Boquete, trajo como consecuencia que los habitantes de esta zona solicitaron la formación de un distrito propio.
Con la promulgación de la Ley 20 del 17 de enero de 1911, se establece formalmente a Boquete como distrito de la provincia de Chiriquí. Como condición necesaria para formar el distrito, se añadió el corregimiento de Caldera y el caserío de El Francés.
Inicialmente, la capital del distrito se localizaba en el pueblo de Lino, donde habitaban la mayor cantidad de personas, y poseía algunas facilidades. No obstante, los habitantes del distrito hicieron una petición de traslado de la capital al pueblo de Bajo Boquete, debido a su naturaleza topográfica y ubicación céntrica en el distrito. A pesar que el cambio fue hecho extraoficialmente, no se hizo efectivo hasta la promulgación de la Ley 103 de 1941.
En 1950 se comienza a celebrar el Festival del Café, se realizaba de manera intermitente por la comunidad con el objetivo de resaltar el principal producto agrícola del distrito.
El 9 de abril de 1970, ocurre una grave inundación que causó grandes daños materiales (uno de cada tres habitantes del distrito quedó afectado) y la muerte de ocho personas. Con este suceso, se decide suspender la feria hasta el año siguiente, se inició un proceso de rápida recuperación en la zona; y en 1973 el Festival del Café se convirtió en la Feria de Las Flores y del Café.
Hasta 1998, el distrito tuvo tres corregimientos: Bajo Boquete, Caldera y Palmira. En ese año se crearon los corregimientos de Alto Boquete, Jaramillo y Los Naranjos.
La Independencia de Panamà de España
El Grito del 10 de noviembre en Los Santos.
De todos es conocida la actitud hostil que manifestó Veraguas, a través del Cabildo Santiagueño, hacia la temprana manifestación emancipista declarada por el pueblo de Los Santos en Cabildo abierto. La explicación de esta actitud encuentra eco en raíces más profundas, inclusive en los orígenes distantes de las estructuras socioeconómicas de Azuero y Veraguas.Haciendo un poco de historia social y económica de ambas regiones cabe recordar que la alcaldía mayor de Natá que abarca todo el territorio de Azuero, estaba bajo la administración española desde 1522. Veraguas pasó al dominio castellano en 1558. Natá se organiza repartiendo entre sus fundadores los indios de los alrededores bajo el sistema de encomienda. La Corona sin embargo, recomienda alrededor de 1558 la abolición de la encomienda.
“Tanto se abusó del sistema que Carlos V oyendo las protestas de las personas de bien contra el atropello inhumano a los indios, abolió las encomiendas”(1).
Esta acción dio origen a la conquista de Veraguas por Francisco Vásquez y a la dispersión del natariego por Azuero, en pequeños grupos familiares para garantizar su supervivencia. Esta dispersión originó una serie de fenómenos muy propios como son: la distribución de la tierra entre muchos titulares y el hecho de que ésta no está en manos de terratenientes sino en manos de pequeños y medianos propietarios.
Mientras que en Azuero se abolía la “sociedad señorial” en Veraguas se prolongaba un siglo después y posiblemente hasta el siglo XIX bajo otras formas. Mientras que en Azuerose proponían cierto equiparamiento por lo menos en el derecho español con el indígena y se repartían las tierras entre muchos, en Veraguas la relación de servidumbre se prolongaba y la tierra quedaba en manos de unos cuantos, concentrándose el grupo blanco dominante en los centros urbanos.
“La proximidad de la ruta y la flexibilidad de su estructura permitió tiempo después que Azuero se incorporara al contrabando comercial natariego que se iniciara en 1716. Aunque Santiago, capital veraguense desde el siglo XVII quedaba en un área menos accesible y carecía de puerto, fueron sus estructuras de corte señorial y agropecuaria, lo que impidió su participación en el contrabando”(2).
En marzo de 1820 llegó la primera imprenta a Panamá. La operaba don José María Goitía. Pronto se publicó un periódicoque se llamó La Miscelánea. Formaban el cuerpo de redacción los próceres Juan José Argote de nacionalidad colombiana y los panameños Mariano Arosemena, Manul María Ayala y Juan José Calvo. Este semanario circuló por todas las poblaciones del Istmo.
“…en él se hablaba de libertad, de independencia, de los sabios ejemplos de la revolución Francesa, de la independencia de los Estados Unidos, de los logros de Bolívar, San Martín, Morelos, Sucre, Santander y todos esos grandes mensajeros de la libertad…(3)”
La estrecha relación con la zona de tránsito, de la cual obtenían parte de sus ingresos, les permitió participar de los intereses de quienes en la capital gestaban el movimiento separatista. Los veraguenses en cambio más conservadores y apegados al agro, mantenían su criterio de sumisión a la Corona. Esto explica la actitud con que José de Fábrega, encargado del mando del Istmo, intentó sofocar el grito de la Villa; sólo mediante coacción del Cabildo Natariego el pueblo de Santiago se adhirió, en razón de los hechos consumados, al Acta de Independencia el 1º de diciembre de 1821.
Aún gestores del movimiento independentista en la capital como Mariano Arosemena y otros vieron con cierto desdén el gesto separatista de La Villa, porque lo consideraban “irregular y deficiente”.
“Al grito de Independencia de la Villa de los Santos hay que reconocerle su arrojo y espontaneidad”(4).
Surge como el de la capital por razones económicas ya que la ruta de tránsito y su comercio se vinieron abajo, pero a esto hay que agregar el rigor de las circunstancias en las cuales los interioranos se movían, precipitando la decisión sin reparar en consecuencias.
“Su gesto heroico apresuró los planes de la Capital”(5). Este es, sin lugar a dudas, el mérito del grito santeño.
Las Ferias de Portobelo
Inicialmente a partir de 1544, el intercambio de mercancías se hizo en Nombre de Dios. Sin embargo, desde 1597, esa actividad se concentró en Portobelo, lo que la convirtió en una de las mas importantes poblaciones de la América Hispana, constituyéndose en punto obligado para el intercambio de mercadería entre la España y sus colonias, cuyas transacciones superaban los millones de pesos.
Aprovechando la posición geográfica de la población y las condiciones naturales del puerto, durante el reinado de FELIPE III, se resolvió estimular las actividades comerciales mediante la realización anual de ferias, en donde se comercializaba de todo género de productos. En todas las calles, plazas y a orillas del mar, se levantaban tiendas de campañas para el almacenaje provisional de la mercadería. Asi mismo, existía una Junta conformada por un Almirante Jefe de la Flota de Galeones, un representante del Rey, uno del Consejo de Estado, además del Gobernador y Capitán General de Castilla de Oro, el Presidente de la Real Audiencia, el Jefe de la Plaza de Portobelo y varios representantes de los comerciantes, se trasladaban a Portobelo con el fin de fijar los precios a los articulos, vigilar el cumplimiento de las regulaciones del comercio y garantizar el orden.
Aunado a la realización de las famosas ferias de Portobelo, durante todo el año, pasaban las riquezas que provenían del Perú y Ecuador a fin de ser embarcadas con destino a España. Estas riquezas llegaban a la Ciudad de Panamá, luego cruzaban el istmo mediante recuas de mulas hacia Portobelo, pasando por el Camino Real o por el de Cruces, este último, recorría parte por tierra hasta la pobación de este nombre y luego seguía por un tramo del río Chagres. Estudiosos como EARL J. HAMILTON y PIERRE CHAUNU, citados por los historiadores CELESTINO ANDRES ARAUZ y PATRICIA PIZZURNO, dan cuenta que el 60% de de todo el oro que llegó a España entre 1531 y 1660, pasó por Panamá.
A pesar del mar de riquezas que pasaba por esta población, sus habitantes permanentes eran escasos.
Las riquezas que llegaban a Portobelo, fueron una fuerte tentación para piratas como HENRY MORGAN, quien antes de atacar Panamá, capital de Castilla de Oro, a fines de junio de 1668, la asaltó por sorpresa. Con una tropa de asalto de 460 hombres, logró tomarse Portobelo. La poca guarnición española se refugió en el castillo de San Jerónimo, donde resistió el ataque del filibustero, no obstante, Morgan logró vencerla con mucha dificultad.
Don AGUSTIN DE BRACAMONTE, Marqués de Fuente Sol, quien gobernó provisionalmente Castilla de Oro, intentó reunir sin éxito una fuerza para expeler a los piratas. MORGAN exigió el pago de la suma de 100,000 pesos a fin de no destruir la población. Con este mensaje, HENRY MORGAN le envió su pistola al gobernador de Panamá, con el recado de que con ella había tomado Portobelo, y que regresaría para recuperarla en Panamá. El Gobernador BRACAMONTE le remitió su anillo de esmerladas y le imploró piedad para los lugareños.
Reunido el rescate, MORGAN se retiró, pero en menos de tres años, regresó y cumplió su promesa de recuperar su pistola, tomando la Ciudad de Panamá.
Con el Tratado de Utrecht de 1713, Inglaterra logró la concesión de enviar a las ferias de Portobelo, un navío de 600 toneladas, a fin de introducir en la América Hispana, mercadería. No obstante, piratas como EDWARD VERNON siguieron atacaron Portobelo.
Al finalizar la hostilidad entre los reinos de Inglaterra y España en el siglo XVIII, se hizo segura la navegación comercial por Cabo de Hornos, al extremo sur del continente. A pesar que la ruta a traves del Istmo de Panamá era mas corta, se prefirió rodear el continente, lo que motivó la decadencia de Portobelo. Los pocos navíos que aún llegaban a Panamá, no generaban los ingresos necesarios para satisfacer las necesidades del istmo.
En 1737 se realizó la última feria en Portobelo. La decadencia económica que sobrevino en Panamá, como punto de tránsito dedicado al comercio, perduró hasta la construcción del Ferrocarril en 1855.

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